La vida no se elige... y aún así debemos aceptarla tal cual se nos presenta. Idiota, desbocada, libre, momentánea. Y de todo lo que me ha tocado ver, saber y sentir en esta vida que llevo, sólo una misera sobredosis de rabia me irrita... ¿Por qué diablos, si se te da algo, con lo que te llegas a sentir demasiado ligada y comprometida, te lo quita sin más, sin contemplaciones y te deja tirado buscando un sucedáneo para reemplazar el espacio vacío, que sabes no lograrás llenar? Es que es el asunto más injusto, tanto así que sería digno de un Guiness por la injusticia más grande del universo... Los quiero, y los quiero de vuelta, al mismo momento en el que todo se separó creando un antes y un después... unir de nuevo esas dos partes de mí como si fueran dos imanes tan dispuestos a estar el uno al lado del otro... pero no puedo.
¡¡¡Demonios!!! ¿Qué tan poco hábil y ocurrente soy? ¿Es que no existe algo que me dé la solución a esta congoja sádica y devoradora?
Si deseo que todo sea como quiero ¿Ocurrirá?
Claro que no, el mundo no está hecho a mi exacta medida...


