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sábado, 14 de noviembre de 2020

Tercer Acto

Estuve bastante bien por un tiempo. Lo bien que puedes estar justo antes de que comience a llover en un extraño día soleado en pleno invierno.

Luego estuve refugiada. Una virgo siempre está preparada con un paraguas en su cartera. A pesar del sol, es invierno después de todo.

Pero el paraguas ya estaba en su último suspiro, y se rompió, se dio vueltas, y terminó en el basurero, y aún con la anticipación que pude haber tenido ante esta lluvia invernal, terminé empapada en mitad de la calle, con el paradero aún demasiado lejos como para alcanzar a salvar un poco mis ropas que, invierno y todo, no eran precisamente abrigadoras.

Dejando las metáforas de lado, he llegado a un punto sin retorno en el que he analizado todos mis puntos débiles, mis traumas, mis pesares y mis malos hábitos, y ahora sólo queda terminar de exponerlos, y el miedo me paraliza. Porque no es sólo miedo a las consecuencias, es la ansiedad de antemano la que me quiere comer por dentro. 

Llevo poco más de un año en terapia, y parece un trabajo sin fin en el que se te prohíbe empezar de cero. ¿Volver atrás? Im.po.si.ble.

Lo cierto es que tampoco quiero volver atrás, porque volver atrás y tomar el otro camino significa que continuar es seguir actuando, es seguir fingiendo que todo está bien, que todo siempre ha estado bien, que nada nunca me ha afectado, que nadie nunca me ha fallado porque nunca les di mi confianza para hacerlo. Porque esa es la idea que le vendí a todo el mundo, y la vendí tan bien que por un tiempo hasta yo me la compré.

La cruda verdad es que lo único que hacía era ponerme la máscara de fuerte, esa que se les hizo a todos tan fácil creer que era real, porque para ellos también era el camino fácil. "Pero si a ti no te da pena", "pero si a ti no te importa", "pero si tú eres realista", "pero si siempre prefieres hacerlo todo sola". Y cada vez que por alguna razón esa máscara se craqueaba, yo la estucaba, y el acto seguía.

Quiero dejar de actuar. 

El reloj ya está tiqueando los segundos en reversa. 

La cuenta regresiva al acto final.


miércoles, 26 de junio de 2019

"Amigos"

La pregunta pende sobre ambos cada vez que nos vemos. ¿Podemos G. y yo ser amigos?

Probablemente la respuesta sea no. Hay demasiada química entre nosotros, lo que no sería malo si no fuera porque él tiene alguien que podría salir dañada.

Las amistades usadas en contra de una atracción son armas de doble filo. Ya lo viví con D., y con él sólo hice el intento en nombre de lo que alguna vez hubo entre ambos, resultó que esa fue peor idea que cerrarle la puerta en la cara. Nada pasó, mi temperamento y carácter ganando la partida, pero no sé si pudiera ser fuerte otra vez cuando las circunstancias están aún más llenas de un "y si...".

Con D. no habían sorpresas, nada que pudiera decir o hacer me sorprendería, lo que me hizo quedarme era la costumbre de tenerlo cerca. Pero con G. las posibilidades son infinitas, y eso es mucho más tentador. Porque la historia entre G. y yo no tiene nada más que miradas, gestos y segundas intenciones en su bóveda. Nada palpable, nada que pese... nada que pueda sernos imputable. 

No, no podemos ser amigos cuando siempre habrán tantos caminos por los que podríamos desviarnos. Tantos atajos prometiendo una salida más rápida de las sensaciones que creemos tener. Y las buenas intenciones han pavimentado por milenios el camino al infierno. No podemos arriesgarnos.

martes, 12 de marzo de 2019

Desgaste...

Si me preguntan, seré de las primeras en decir que la felicidad no es algo duradero. La felicidad son momentos. No estamos destinados a ser felices sino a estar felices por tanto tiempo como nos sea posible.

Pero ahora no estoy feliz. Y lo peor, contenta tampoco estoy. 

Se agotaron mis chips de chocolates en esta gran galleta que es mi vida. Y no veo para cuándo una reposición.

Tengo un trabajo que dejó de serme atractivo, y que no es para lo que estudié, no me siento valorada y lo que es más, me siento disminuida y mirada en menos, sin importar mi disposición y lo bueno de mi trabajo. 

En mi área, la docencia, parece no haber trabajo para mí en el pronto plazo, no importa el número de currículums míos que ya están circulando por los diversos colegios en los que podrían emplearme. 

Mi relación con mi hermana en este momento es pésima, y si bien ella tiene la culpa, la terca soy yo. 

Perderé al cachorro que he estado cuidando por cuatro meses en unos días porque no tengo un lugar lo suficientemente amplio y existe una familia que podrá darle lo que yo no puedo. 

Y, una vez más, me encuentro en una situación en la que siento que no tengo a nadie a quién recurrir. 

Estoy cansada. Frustrada. Y todo lo anterior me estresa. Mi estado mental no es el óptimo y aún así intento quemar los últimos cartuchos a más de su máxima capacidad. Debo pensar en muchas cosas antes de tomar decisiones, pero no me siento con la capacidad ni el ánimo para pensar en nada que no sea yo. Porque al mismo tiempo nadie está pensando en mí.


lunes, 15 de enero de 2018

Libertad...

En los últimos años he pasado cierta porción de mis fines de semana siendo copiloto de mi padre en su auto. Por lo general, al ir en carretera, e incluso al ir por las calles de la ciudad, tengo que recordarle que su velocímetro indica un exceso de velocidad no menor. No me malinterpreten, admiro su capacidad al volante. Probablemente sea al conductor al que le tenga mayor confianza en el mundo -alta velocidad y todo.

Pero quizás mis reparos siempre habían estado de más, y no sólo por el hecho de que él sabe lo que hace -mal que mal lleva conduciendo más años de los que yo llevo en la Tierra. Sino porque jamás había entendido lo que conducir a alta velocidad significaba para él. Hasta ayer.

Conseguí mi propia licencia de conducir hace algunos meses, y hasta la semana pasada recién conseguí mi primer auto, y este fin de semana decidí lanzarme a la carretera para ir a visitar familiares en otra provincia. El viaje de ida estuvo lleno de la realización de al fin manejar por mi propia cuenta en una distancia tan larga. Me sentía completamente satisfecha, dueña de mi misma.

El camino de regreso, cuando ya la emoción de la autonomía había pasado, sentí el viaje en su simplicidad. Y entendí a mi padre. 

Al contrario de lo que me solía pasar las primeras veces que manejé por las calles de la ciudad, la carretera se sentía amplia y despejada, a pesar de que habían varios autos más que como yo regresaban a sus casas, y manejar se sentía como si fuera una actividad que llevase haciendo por años, algo natural. Me sentí libre.

Personalmente, creo haberme sentido libre en varias ocasiones antes, fuera de mis propios fundamentalismos de este asunto de que todos estamos atrapados en nuestros mundos. Pero nunca así, nunca en un modo en que tienes la certeza de que volverás a ser así de libre una vez que te vuelvas a poner trás el manubrio.

Quizás en esos minutos, en esas horas, lo que busca mi padre mientras maneja es esa siempre furtiva sensación de libertad.

jueves, 8 de septiembre de 2016

Pensar(le)...

Cada día, cerca de la una y pasado las dos, olvido su rostro, se mezcla entre el mar de personas que he conocido a lo largo de mi vida... más larga que la suya... y no puedo negar que durante esos minutos me siento algo feliz, algo liberada, algo menos responsable...

Pero luego, sin que siquiera pueda darme cuenta del momento exacto en el que ocurre, han dado las tres y ya está su rostro clavado en mi memoria y detrás de mis ojos... y eso también me alegra, y me confunde, y me desestabiliza... Yo debería ser quien pone los límites, pero los deshago siquiera antes de materializarlos...

Pienso lo que no debería más seguido de lo que es sano y recomendable... Sólo me consuelo con paños tibios de experiencias anteriores y diciéndome que tarde o temprano esto será un recuerdo... probablemente uno bonito... o eso espero...

miércoles, 17 de agosto de 2016

Mirada...

Esos ojos... Podría caerme en esos ojos como en un pozo de agua viva y al mismo tiempo ahogarme, feliz y contenta, pero triste y desolada...

Una mirada tan joven, tan inocente, en ese cuerpo desenvuelto a la temprana adultez...

Aún no puedo poner en palabras lo que me provocó esa mirada que, sincera y probablemente, no intentaba decirme nada... pero me dijo demasiado...

Esos ojos... quizás vuelvan a rondarme los pensamientos esos ojos...

martes, 28 de abril de 2015

Funeral...

Thankful by Manyfires
The wind suffers of blowing, 
The sea suffers of water, 
And fire suffers of burning,
And I of a living name.

As stone suffers of stoniness,
As light of its shiningness,
As birds of their wingedness,
As I of my whoness.

And what the cure of all this?
What the not and not suffering?
What the better and later of this?
What the more me of me?

How for the pain-world to be
More world and no pain?
How for the old rain to fall
More wet and more dry?

How for the wilful blood to run
More salt-red and sweet-white?
And how for me in my actualness
To more shriek and more smile?

By no other miracles,
By the same knowing poison,
By an improved anguish,
By my further dying.

(Laura Riding)

------o-------

No voy a llorar (porque eso ya lo hice), ni voy a decir que me arrepiento de no haberle dicho lo que pude haberle dicho y lo que usted se merecía escuchar porque por lamentaciones usted no va a volver a la vida.

No es primera vez que se muere un hombre al que considero importante en mi vida, no era primera vez que usted tenía la suya pendiendo de un hilo. Ambos combatimos. Usted más que yo, claro. La vida es como es, y no hay quien la detenga... más que la inevitable.

Everybody suffers of their whoness, ones more than others. Usted hizo su pelea y por eso siempre le llevaré en mis recuerdos, y será motivo de inspiración cuando sienta que la fuerza me falta.

No es necesario vivir una vida larga cuando se la vive bien, espero no equivocarme al decir que usted supo tener las dos.

martes, 3 de febrero de 2015

De La Muerte...

There's a moment in your life when you realize that there's death in every one still alive...

You know each one of the people who surround you -and even you - is going to die someday... One day... Any day...

The thing is you're not expecting it to come every single day... you never expect that day to be today... You don't want it to be today...

domingo, 25 de enero de 2015

De la vida...

Cosas que sobran, cosas que faltan... 

Me conozco tanto que paso por alto mis errores más fatales, y me digo a mí misma que no son más que el hilo normal de mi carácter como si eso fuera excusa suficiente a mi comportamiento idiota...

Hace unos meses daba gracias por tener a ciertas personas a mi lado, apoyándome cuando otras estaban alejándose cada vez más... Hoy quisiera dejar de tener esa atención y que me dejaran en paz, quince minutos, un par de horas o días, tal vez un par de semanas...

Qué tan egoísta puedo llegar a ser... demasiado, al parecer... 

Y que soy humana, siquiera es pretexto... No sirve, no califica, no es apto como excusa para justificar mis pensamientos... 

Con qué cara me quejo después...

sábado, 1 de noviembre de 2014

Sentido común...

Allí estaba yo, caminando por Parque Bustamante después de haber vitrineado por todo Santiago. Decidí buscar una banca y sentarme a leer, divisé una pocos pasos más adelante así que seguí caminando. 

Como todo buen ser humano, mientras caminaba, miré alrededor.

A unos cinco metros, o menos, acostados en el pasto había una pareja atracando. Y digo atracando porque como ya he dicho estaban acostados, y se besaban como si no hubiera un mañana y más encima fuesen invisibles.

Les hubiera dicho que no lo eran, pero yo asumía que eso era obvio.

Estaba a punto de retractarme de mi idea de sentarme allí sólo por ellos, pero me daba más que pereza seguir caminando (había dejado los pies en el centro de la ciudad), así que de todas maneras me senté y saqué mi libro (Mala Onda de Fuguet, por si es necesaria la aclaración).

Iba en mitad de la página en la que había quedado cuando de pronto me paré en seco.

A ver, me dije, ¿quién tiene que sentirse avergonzado aquí? ¿Yo por sentarme cerca de una pareja de tórtolos que daban semejante espectáculo? ¿O ellos por estarlo dando?

Negué con la cabeza y me reí de mi propio cuestionamiento. La sociedad, concluí, es un rompecabezas armado al revés.

viernes, 10 de octubre de 2014

Números...

Soy una persona que por lo general se lo vive pensando... para mí el tiempo es mitad vivirlo, mitad pensarlo...

El asunto es que en las últimas semanas, de hecho, en las últimas dos semanas me entró el bichito por pensar en los estándares sociales sobre la edad... Por un lado porque en una clase estábamos viendo algo que tenía más o menos que ver, y por otro lado -siempre yo con mi egocentrismo -porque había estado pensando en mi soltería...

Claro, la pregunta es: ¿Qué rayos tiene que ver mi soltería en el asunto de la edad?

Sí, soy joven, acabo de cumplir mis veintiuno, estoy en la mitad de mi carrera -si es que la termino en los años que es debido -y tengo mil planes por cumplir... pero aún con eso -como es obvio -no me siento completa... ¿Qué falta?

Una pareja, que más que una pareja sería un partner... Y otra vez, ¿qué tiene la edad que ver en todo esto?

He aquí que a mi veintiuno estoy soltera hace más tiempo del que normalmente una chica de mi edad gusta de reconocer, pero no porque yo quiera estarlo o porque me haya faltado la personalidad para decir cuándo y quién me gusta -a la persona correspondiente claro está -, sino porque los hombres de mi edad no tienen cojones... o bolas... depende del lenguaje del lector el vocablo que le acomode, pero yo no retracto mi pensamiento, que al fin y al cabo con una u otra palabra es el mismo...

Como he sacado en conclusión debido a ciertas evidencias gráficas -y el respaldo ferviente de quienes me conocen -, los hombres tienen miedo de no caber en mi vida, y aquí con hombres me refiero a hombres de mi edad. Presento una imagen tan autosuficiente e independiente que más de alguno se ha visto amedrentado por pensar que no le necesito y que por lo mismo puede ir haciéndose un espacio más allá porque acá no es importante su presencia...

¿Quién rayos educa a los niños de esa manera? Una mujer no les necesita... una mujer los quiere... y no porque no los necesite significa que no los quiera... Al carajo...

Pero, ¿qué pasa con hombres de otras edades?

Bueno, sinceramente, siempre he pensado que un hombre mayor que yo -no sé cuántos años, pero no creo que eso importe tanto -sería un buen partner para mí. Yo que siempre he tenido problemas por pensar más "adultamente" que las personas de mi generación... pero he de decir que años atrás lo intenté y no resultó... La diferencia de edad tampoco era tan abismal, pero pensábamos tan diferente de la vida que las cosas no iban a llegar a buen puerto...

¿Y un hombre menor? Eso es lo que más me ha dado vueltas en la cabeza estas semanas... Tengo veintiuno, por lo que entrar en una relación con un hombre menor parece algo totalmente penable por la ley... a menos que cumpliera con el requisito básico de ser mayor de edad... y aún así nos separarían tres años... ¿Podría ser eso posible?

Pensaba yo en los pros y en los contras de una unión tan descabellada como pensable de todos modos y el resultado fue que, aunque nuestras vistas de la vida fueran iguales, generacionalmente estaríamos perdidos... 

Yo soy de esas personas que vive hablando como si fuera del siglo pasado -okey, sí, nací el siglo pasado y viví mi niñez allí, pero he formado mi pensamiento en este siglo -. Vivo arrojando chistes que critican a las nuevas generaciones, no con malicia, pero si con cierta sorna... ¿Quién rayos soportaría eso de su pareja?

Además, poniéndose en el caso que el chico en cuestión no cumpliera con el requisito básico, ¿podría siquiera acompañarme a los lugares que suelo frecuentar con mis amigos -bares, discos -? La respuesta es no. Luego de eso me asaltó la duda de si es que siquiera podría salir con mis amigos y él. Quizás no a propósito mis amigos lo dejarían segregado, y aún cuando yo estuviera todo el tiempo allí, él no se sentiría cien por ciento cómodo... como luego deduje que yo me sentiría estando junto a sus amigos, que serían todos chicos de su edad... todos menores que yo...

Allí me detuve y me puse a pensar que estaba viéndole el aspecto externo a la relación, o sea, el que vería la sociedad, y me pregunté que desde cuándo estaba importándome tanto aquella institución tan manoseada... Dejé de lado el asunto y mis dudas, mágicamente, desaparecieron...

Y luego entendí que daba lo mismo si quien acabe con mis días de soltería sea alguien mayor, menor o de mi edad... El asunto es que estemos en sintonía, que aunque no nos gusten las mismas cosas nos entendamos, que podamos pasar tiempo juntos y que ese tiempo lo disfrutemos... No diré que el miedo de la sociedad se fue completamente, porque a pesar de los pensamientos positivos queda esa luz naranja avisándome a lo lejos que los susurros y chismorreos parecen encontrarse a la vuelta de la esquina... Pero el punto está en que cualquier cosa que pase, aparentemente, habrá que esperar para ver qué tal... no sé cuánto tiempo más, pero de que tendré que esperar eso es seguro...

domingo, 3 de agosto de 2014

...

De verdad que quiero escribir algo... Pero las palabras me confunden -más como un "me confundo a mí misma", pero siempre es bueno poder culpar a alguien/algo más -, y el punto es que no sé si realmente valga la pena...

sábado, 8 de febrero de 2014

Sin punto aparte...

Y así como así, pasé de la preocupación a la despreocupación... Son tres letras nada más, ¿cierto?

Aún cuando ya he asumido que esto no va a interesarme porque no lo he vivido (bueno, sí, pero no... yo me entenderé), me viene ese pensamiento de lo egoísta que estoy siendo. Sí, soy masoquista, pero todo en esta vida tiene un límite y la verdad es que, en este caso, no me interesa siquiera llegar al mío... por eso decidí frenar antes este carro de conversaciones que derechamente no llevarían a nada...

Espero que me comprenda en algún minuto... como yo he tenido que comprenderle cada segundo desde que nos conocemos. No es tan ilógica mi puesta en la escena, ¿no? Un poco de reciprocidad, nada más.

Y bien, quizás tampoco le importe, y aunque lo hiciera de todas maneras nunca lo sabré... con esa manía de callarse hasta las cosas más importantes, este punto en nuestras vidas no tiene por qué ser la excepción a su regla.

Así que con esto dejo el episodio atrás, bajo el telón y me desligo de los preparativos para los créditos de la obra... Cada cual otórguele los que crea necesarios a cada quien.

miércoles, 18 de diciembre de 2013

Placer...

Me subo a la micro y tomo asiento, con mis audífonos puestos, como de costumbre, echo una mirada afuera, sólo por rutina pues no hay nada nuevo que ver, nada que no conozca, tomando en cuenta que llevo casi seis años viviendo en el mismo lugar, y hasta ahí no hay nada que sorprenda a quienes van en la misma micro que yo... Bueno, dejando de lado mi apariencia de chica rara.

No es sino hasta que saco el libro de turno que la gente se pone más curiosa sobre mí.

Normalmente, luego de mi vistazo afuera, saco un libro de mi bolso y me concentro en él por el resto del viaje, sin preocuparme más que de vez en cuando por el exterior para no pasarme de largo y acabar más lejos del lugar que debería...

No falla que cada vez que levanto la vista, siento como la persona que está a mi lado se interesa por el libro que llevo en las manos, sea una señora, un señor, algún joven, incluso hasta algún niño o niña... Generalizando, estoy segura que la gran mayoría ha de preguntarse si es que aún no termino mis clases y si es que el libro que porto será parte de mis notas finales...

No.

El hecho es que ya acabé mis clases y simplemente soy una lectora empedernida, de estas románticas a las que el papel les llama más la atención que las nuevas versiones digitales, y que no se avergüenza de sentarse en cualquier lugar de esta ciudad y sacar su libro para despejar y llenar la mente, todo al mismo tiempo...

Hoy por hoy, me acompaña: Mi vida querida de Alice Munro... Sí, el premio novel de literatura de este año... Sinceramente, es una recopilación de cuentos a los que aún no les encuentro el sentido, pero espero hacerlo cuando acabe, que lo más seguro será para finales de esta semana o comienzos de la próxima, todo bajo la atenta mirada de alguien que se preguntará por qué llevo mis ojos pegados a las páginas de tan particular objeto...

jueves, 3 de octubre de 2013

Amistades Perdidas...

Y yo, que me creía casi recuperada de esta mala racha de sentimientos devastadores y nada sanos, vengo aquí a darme de nuevo contra la pared...

Ya no quiero llorar más, no quiero que el pecho me arda de esta forma inconsolable en la que ha encontrado un hobby, porque, al menos para mí, no es entretenido... 

Creer en amistades, que quizás nunca fueron falsas, pero tampoco fueron lo suficientemente fuertes como para hacer de mí una necesidad... así como yo hacía de ellos...

No quiero decir que es injusto, porque la palabra ya se ha usado tantas veces que ha perdido su significado, pero no es menos que doloroso sentirme desplazada de una manera tan fácil...

Los amigos nunca están seguros, y al menos la vida me ha demostrado que en comparación con el amor, es más difícil mantener una amistad... ¿A quién mierda se le ocurrió decir que no era así?

Quizás sólo estoy dolida... quizás, sólo quizás... pero, ¿quién no lo estaría cuando las penas vienen una tras otra sin darte un descanso siquiera?

Vida 2 - Francisca 0

domingo, 15 de septiembre de 2013

Imagen...

Y ahora, que todo parece ir mejorando -mi ánimo, principalmente -, me llega esta duda... tonta, sin sentido, bizarra y tal vez sin necesidad, pero está ahí de todos modos, y ahora, sí, ahora, en este momento, se me acrecenta en la cabeza...

Porque pensé que me acordaba de todo, porque creía que no había momento que no recordara, porque me aferré a mi propia memoria ciegamente, viene este recuerdo, éste único a jugar conmigo...

Una imagen y nada más... No hay sonido, no hay sensaciones... Nada... Una imagen que más que una fotografía es un pequeño gif...

Lo peor de todo es que no puedo convencerme de que sea una creación de mi imaginación... porque hace mucho que mi imaginación ya no jugaba en esa liga... 

Pero no hay sonido... No hay sonido y eso me preocupa mucho más que la falta de recuerdos sobre las sensaciones... porque he de reconocer que aún confío en mí misma y me creo cuando me digo que aquí ya no hay sensaciones por aquellas demostraciones... Pero no hay sonido... No sé que me dijo, no sé qué le dije... No sé qué nos dijimos...

Sé que debo despreocuparme, de todos, definitivamente ninguno de los presentes lo recordará... pero la imagen me dará una que otra vuelta en la cabeza...

domingo, 1 de septiembre de 2013

Analogía...

Hoy por la tarde me dirigía a la playa... para darle un respiro al cuerpo, para darle un respiro al alma...

En mi camino, obligatoriamente, tenía que pasar por delante de unos edificios que han hecho derrumbar hace meses ya, dejando los escombros en el mismo lugar donde cayeron... pero hoy había algo que yo no había visto, más bien alguien...

En medio de los escombros había personas escarbando -si se me permite la palabra -para encontrar algo que pudiera servir entre tanta basura... por muy superficial que suene, no pude evitar pensar en mí, en este derrumbe de espíritu que soy...

¿Habrá en algún lugar alguien con intereses en encontrar algo bueno entre los deshechos que he dejado de mí misma? ¿Habrá algo aquí que valga la pena rescatar?

viernes, 9 de agosto de 2013

Comparaciones...

Hace dos años nos sentábamos en el Pizza Hut de Rengo y éramos de lo más felices. 

Hace dos años pedíamos la típica pizza napolitana y nos sentábamos juntos, todos amontonados porque eramos once pendejos en dos mesas para cuatro.

Hace dos años tomábamos Coca-Cola en vasos plásticos y hablábamos tantas estupideces que nuestro propio bullicio no permitía más conversaciones aleatorias y terminábamos hablando todos del mismo tema pidiendo turno para dar la opinión.

Hace dos años nos tomábamos una foto grupal para dejar el momento guardado para la posteridad.

Hoy no queríamos una tabla o comida cualquiera y el L'antica era la mejor opción.

Hoy la pizza tenía jamón, champiñones y cebolla; nada de queso barato y pedazos de carne deshidratada. Hoy la mesa era para tres... y sólo habíamos tres -podíamos haber sido cuatro pero la corriente de mis pensamientos mató esa posibilidad con anticipación -.

Hoy yo me bebí un café Bombón -que no es más que un expreso con licor y leche condensada -y quienes me hacían compañía tomaban cerveza. Todo en vasos de vidrio. Las conversaciones eran pocas y aisladas, no andábamos muy elocuentes al parecer.

Hoy no hubo fotografías.

Hasta un ciego se daría cuenta que las cosas han cambiado... Hasta un sordo oiría claramente palabras que no se han dicho porque sabemos que no quieren ser escuchadas...

lunes, 5 de agosto de 2013

Ella...

Ella viaja como siempre, al lugar de siempre y tiene el mismo tiempo para pensar que siempre, pero esta vez ella ha pensado en muy poco...

Ella no se da cuenta, pero pone en pensamientos sólidos el hecho de que le vale nada lo que piense la gente de ella... pero se da cuenta de que existen excepciones...

Ella pone por excepciones a su familia más cercana y a sus amigos... ella cree que ellos valen la pena aunque a veces quiera mandarlos a la mierda...

A ella le duela que se sienta tan sensible cuando esa gente parece no entenderla, porque ella cree que da lo mejor de sí para entenderlos a ellos...

Ella se siente sola la mayor parte del tiempo, pero está segura que de todos modos los tiene a ellos... por eso le duele más cuando dice que está acostumbrada a estar sola, pero siente que no es así...

Ella ha comenzado a escribir en tercera persona... porque duele menos cuando no habla de sí misma...

Ella cree que comenzará a hacer esto más seguido, pero cree que será más lindo si lo hace en papel...

Ella no sabe ya por qué razones escribe si nadie la leerá, pero lo sigue haciendo porque se libera y deja un poco de la carga que creía tener en cada palabra que se va con las teclas de su computadora...

domingo, 9 de diciembre de 2012

Grietas...

Así es como tropiezas con tu destino en círculos... por un paso que diste sin saber que sería en falso. Y digo en círculos porque aunque no quieras, inevitablemente, todo regresa a ti...

¿Hasta que punto lo que ocurrió es irremediable? ¿Hasta qué punto nos dañamos (me dañaste)? ¿Es posible recuperar la amistad?

Cuánto te quise ni lo imaginas y ya no sé qué camino estamos tomando en este regreso a algo con bases confusas, hasta lo que me digo a mí misma cada día intentando no esperar señales de tu parte es confuso...

Si fui capaz de olvidar el que me hayan roto el corazón, ¿Seré capaz de olvidar que hayas roto nuestro lazo? ¿Seré capaz de verte otra vez como mi amigo entrañable, ese del que tomaba cuidado y el que me hacía sonreír cuando algo me aquejaba, aunque no supiera qué?

No quiero guardar esperanzas... Pero siento que avanzas aún cuando te pongo barreras cada vez mas infranqueables...

La amistad es un jarrón de cristal frágil que tú dejaste pendido en el aire por mucho tiempo... Ahora, presiento, buscas la respuesta de qué paso... Si terminó por aventarse al suelo, rompiendo así su superficie y el silencio de la paz... o si por esas bellas casualidades sigue intacto reposando en un almohadón de plumas, esperando porque alguien lo tomé y lo devuelva al estante de donde nunca debió salir...