Pensé que estaba lista para poner todo en su lugar y dejar de llevar todo esto cargándome el pecho y el alma. Estaba confiada de que apenas tuviera el momento, lo haría: dejaría de omitir para decir todo lo que he callado por media vida. Pero no. Aún tengo pánico, aún tengo miedo de las repercusiones, de perder lo que perderé, de remover lo que había dejado dormir por tanto tiempo.
Tengo miedo de despertar el oso que yo misma puse a dormir en el patio de la casa.
Pero lo haré, esa confianza no se ha ido, sólo que aún está dubitando en el dintel. Lo haré, porque sé que debo. Porque me lo debo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario