viernes, 10 de octubre de 2014

Números...

Soy una persona que por lo general se lo vive pensando... para mí el tiempo es mitad vivirlo, mitad pensarlo...

El asunto es que en las últimas semanas, de hecho, en las últimas dos semanas me entró el bichito por pensar en los estándares sociales sobre la edad... Por un lado porque en una clase estábamos viendo algo que tenía más o menos que ver, y por otro lado -siempre yo con mi egocentrismo -porque había estado pensando en mi soltería...

Claro, la pregunta es: ¿Qué rayos tiene que ver mi soltería en el asunto de la edad?

Sí, soy joven, acabo de cumplir mis veintiuno, estoy en la mitad de mi carrera -si es que la termino en los años que es debido -y tengo mil planes por cumplir... pero aún con eso -como es obvio -no me siento completa... ¿Qué falta?

Una pareja, que más que una pareja sería un partner... Y otra vez, ¿qué tiene la edad que ver en todo esto?

He aquí que a mi veintiuno estoy soltera hace más tiempo del que normalmente una chica de mi edad gusta de reconocer, pero no porque yo quiera estarlo o porque me haya faltado la personalidad para decir cuándo y quién me gusta -a la persona correspondiente claro está -, sino porque los hombres de mi edad no tienen cojones... o bolas... depende del lenguaje del lector el vocablo que le acomode, pero yo no retracto mi pensamiento, que al fin y al cabo con una u otra palabra es el mismo...

Como he sacado en conclusión debido a ciertas evidencias gráficas -y el respaldo ferviente de quienes me conocen -, los hombres tienen miedo de no caber en mi vida, y aquí con hombres me refiero a hombres de mi edad. Presento una imagen tan autosuficiente e independiente que más de alguno se ha visto amedrentado por pensar que no le necesito y que por lo mismo puede ir haciéndose un espacio más allá porque acá no es importante su presencia...

¿Quién rayos educa a los niños de esa manera? Una mujer no les necesita... una mujer los quiere... y no porque no los necesite significa que no los quiera... Al carajo...

Pero, ¿qué pasa con hombres de otras edades?

Bueno, sinceramente, siempre he pensado que un hombre mayor que yo -no sé cuántos años, pero no creo que eso importe tanto -sería un buen partner para mí. Yo que siempre he tenido problemas por pensar más "adultamente" que las personas de mi generación... pero he de decir que años atrás lo intenté y no resultó... La diferencia de edad tampoco era tan abismal, pero pensábamos tan diferente de la vida que las cosas no iban a llegar a buen puerto...

¿Y un hombre menor? Eso es lo que más me ha dado vueltas en la cabeza estas semanas... Tengo veintiuno, por lo que entrar en una relación con un hombre menor parece algo totalmente penable por la ley... a menos que cumpliera con el requisito básico de ser mayor de edad... y aún así nos separarían tres años... ¿Podría ser eso posible?

Pensaba yo en los pros y en los contras de una unión tan descabellada como pensable de todos modos y el resultado fue que, aunque nuestras vistas de la vida fueran iguales, generacionalmente estaríamos perdidos... 

Yo soy de esas personas que vive hablando como si fuera del siglo pasado -okey, sí, nací el siglo pasado y viví mi niñez allí, pero he formado mi pensamiento en este siglo -. Vivo arrojando chistes que critican a las nuevas generaciones, no con malicia, pero si con cierta sorna... ¿Quién rayos soportaría eso de su pareja?

Además, poniéndose en el caso que el chico en cuestión no cumpliera con el requisito básico, ¿podría siquiera acompañarme a los lugares que suelo frecuentar con mis amigos -bares, discos -? La respuesta es no. Luego de eso me asaltó la duda de si es que siquiera podría salir con mis amigos y él. Quizás no a propósito mis amigos lo dejarían segregado, y aún cuando yo estuviera todo el tiempo allí, él no se sentiría cien por ciento cómodo... como luego deduje que yo me sentiría estando junto a sus amigos, que serían todos chicos de su edad... todos menores que yo...

Allí me detuve y me puse a pensar que estaba viéndole el aspecto externo a la relación, o sea, el que vería la sociedad, y me pregunté que desde cuándo estaba importándome tanto aquella institución tan manoseada... Dejé de lado el asunto y mis dudas, mágicamente, desaparecieron...

Y luego entendí que daba lo mismo si quien acabe con mis días de soltería sea alguien mayor, menor o de mi edad... El asunto es que estemos en sintonía, que aunque no nos gusten las mismas cosas nos entendamos, que podamos pasar tiempo juntos y que ese tiempo lo disfrutemos... No diré que el miedo de la sociedad se fue completamente, porque a pesar de los pensamientos positivos queda esa luz naranja avisándome a lo lejos que los susurros y chismorreos parecen encontrarse a la vuelta de la esquina... Pero el punto está en que cualquier cosa que pase, aparentemente, habrá que esperar para ver qué tal... no sé cuánto tiempo más, pero de que tendré que esperar eso es seguro...