sábado, 23 de abril de 2011

Límites...

Hoy seré literal... Y es que, dentro de la semana que precede a esta entrada me di cuenta de cuán grandes son nuestros miedos, tabúes y vergüenzas... Entendí que dentro de nuestra propia identidad existen dos clases de límites por los cuales nos regimos: Los límites a los que llegas cuando ya no puedes más y los límites por los que nos encerramos cuando no queremos demostrar quienes realmente somos...

Los primeros nos duelen silenciosamente hasta que son como las espinas de las rosas, vienen a hacer que lo bello se vuelva dañino... porque por debajo de toda sonrisa las espinas de los sucesos que se guardan por el puro hecho de seguir adelante con normalidad y calma se asoman queriendo romper todo aquello por lo que hemos luchado...

Los segundos son aún peores... porque no son límites nuestros... son parámetros creados por terceros... y aunque no son hechos con la pura intención de que nos reprimamos, causan exactamente el mismo efecto... el miedo a ser juzgados en base a esos parámetros es el que nos limita de manera dolorosa pero abnegada...

Elegíd cuál es el límite al que llegas hoy...

viernes, 1 de abril de 2011

Cielo Azul...

Despejado el camino, la mente en blanco, una canción estridente sonando desde mi celular... No. Las cosas no son así... Mi celular suena, aunque no estridentemente sino en mis audífonos, recordándome que aún existe un lugar que es totalmente mío, mi mente... El camino no está del todo despejado, las piedras se amontonan y se sienten en la planta de mis pies, molestando mi caminar, pero no impidiéndomelo... Pero mi mente no está en blanco, siquiera en gris... Es más bien, un manchón inestable y nebuloso que pasa de la gama de los amarillos a los azules que se confuden con morados...

¿Cómo hacer para sacar cosas de tu mente que se quedaron grabadas, como pulidas en tu cerebro, y evitar que se vuelvan  a escribir por sí solas, con tan sólo una nota musical o con la vista de un lugar que se imaginó?

Adoro el rojo eufórico, pero no puedo hacer que mi mente permanezca allí... y de hacerlo, no sé qué consecuencias me traería...