Hoy seré literal... Y es que, dentro de la semana que precede a esta entrada me di cuenta de cuán grandes son nuestros miedos, tabúes y vergüenzas... Entendí que dentro de nuestra propia identidad existen dos clases de límites por los cuales nos regimos: Los límites a los que llegas cuando ya no puedes más y los límites por los que nos encerramos cuando no queremos demostrar quienes realmente somos...
Los primeros nos duelen silenciosamente hasta que son como las espinas de las rosas, vienen a hacer que lo bello se vuelva dañino... porque por debajo de toda sonrisa las espinas de los sucesos que se guardan por el puro hecho de seguir adelante con normalidad y calma se asoman queriendo romper todo aquello por lo que hemos luchado...
Los segundos son aún peores... porque no son límites nuestros... son parámetros creados por terceros... y aunque no son hechos con la pura intención de que nos reprimamos, causan exactamente el mismo efecto... el miedo a ser juzgados en base a esos parámetros es el que nos limita de manera dolorosa pero abnegada...
Elegíd cuál es el límite al que llegas hoy...
