sábado, 28 de abril de 2012

Revancha...

Quizás no sea tan mala la idea de permitirle a mi alma el sentir otra vez... Dejarla ver el sol, luego de un largo y casi eterno tiempo en su auto-reclusión... 

Ja! Con qué cara digo auto-reclusión? Cuando no fue ella la que decidió sino la mente, luego de tanto quebradero de llanto... Era ella quien no podía más y obligó al alma a callar... Podemos vivir sin esto, le dijo... Si tú lo dices, respondió sumisa el alma y sólo obedeció complaciente frente al rostro calculador de su opositora...

Hoy por hoy, el alma se ha rebelado, y ha recluido a la mente diciéndole que no era sano el vivir tanto tiempo sin ello y que, si ello nos volvía a lastimar, siempre habría una forma de solucionarlo, pero ella no se volvería a callar...