jueves, 23 de diciembre de 2010

Reincorporación...

Muchas veces se cree que nos han extirpado, por plantear el asunto de alguna manera, de algún lugar, de un acontecimiento, de las vidas de terceros… Y esa, es una sensación devastadora… Mas, no es que nos hayan sacado, nosotros mismos nos apartamos.

Y es que si no quisiéramos ser excluidos de esa manera haríamos algo al respecto...

Aunque puede recaer en la confianza en que sabemos que volveremos a estar, a formar parte de aquello de lo que estamos siendo expulsados… Inconscientemente, confiamos en que la vida se encargará de colocarnos en donde pertenecemos, pero esa, también es una mentira de la mente humana… No es que la vida nos quiera de vuelta en un lugar, la realidad es que nosotros nos imponemos a la vida y decidimos estar cuando se nos place, donde se nos place…

Somos seres masoquistas y caprichosos…

martes, 14 de diciembre de 2010

Cuando no es como debería ser...

Supongo que no se debe esperar que las cosas vayan como la seda… y digo debe, porque si no se puede es porque no se debe, no porque no se quiere… pero en fin, en muchos sentidos es bueno que no todo sea perfecto, y así las cosas son perfectas, valga la llana y estúpida redundancia.

Si las situaciones no son las favorables, al menos, nos hacemos el esfuerzo de que sean amenas y disfrutables… quizá hasta placenteras, sin querer sonar tentador… mas, la verdad es esa… cuando las cosas no son como nos gustaría nos esforzamos al máximo para que, como mínimo, disfrutemos el momento, porque en la loca realidad, cuando algo está totalmente a nuestro favor se nos hace monótono, aburrido, predecible… y nos abrumamos porque nos damos cuenta de que no es lo que realmente queremos y, por eso, no ponemos nada de nuestra parte para que todo vaya mejor… porque se nos desmorona la confianza en nosotros mismos, en lo que creímos que era lo mejor, pero no lo era…

Me encanta la inestabilidad y la poca ligereza de mi vida, porque así tengo un motivo para hacer mi existencia más amena, con lo que yo quiero que sea cuando no debería ser y con lo que debería ser cuando yo no quiero que sea…

miércoles, 1 de diciembre de 2010

Estalla corazón...

Sí, lo tengo claro. El corazón no estalla. pero a veces sería la gran ayuda.

Si el corazón hiciera el más leve de los retorcimientos cuando la estamos rompiendo en la mar de mal o cuando estamos llegando a lugares deprimentes, tanto para nosotros como para los que nos rodean, sería como la alarma del despertador, sonando justo antes de que te tumbes para no despertar en varias horas, como ese recordatorio en el celular de que debes comprar tal o cual cosa en el instante antes de tomar el bus... ese mecanismo de defensa de último momento, pero no por eso menos útil.

Porque, aunque tu mente lo sabe, muchas veces prefiere hacer la vista gorda... disfrutar el momento y olvidarse de los daños colaterales. Reprime al corazón, le manda callar y lo claustra en ese rincón que es lo único suyo... y allí se queda, esperando que se le tome en cuenta... sabiendo que nadie lo hará...

La pequeña y solitaria idea que me queda me dice que, si bien el corazón no es escuchado, los instintos son fuertes... intuyen las catástrofes incluso antes de ser llevadas a cabo, basta el solo pensamiento para que ellos creen las circunstancias para que todo o nada ocurra...

Pero la verdad, es que deberíamos dejar al corazón hablar... él sabe lo que es bueno... quizás no por el momento, pero sí a largo plazo...