Todo el tiempo tengo sueño, menos cuando quiero dormir. No tengo hambre, pero no dejo nada en el plato. Estoy triste o preocupada la mayor parte del tiempo, pero nadie me ha visto una mala cara. Tengo unas incontenibles ganas de llorar, y aún así las lágrimas sólo caen esporádica y solitariamente en momentos de total oscuridad.
Estoy arrastrándome de un día al siguiente. Me pesan los pensamientos y las ideas sobre lo que viene. Quiero convencerme que todo estará bien después, que todo irá incluso mejor, pero ver para creer. Y todo lo que aún no ha ocurrido tiene esa capacidad asfixiante de contener en ello miles de posibilidades que nos pueden llevar a miles de universos paralelos, donde relaciones pueden volverse de piedra, donde relaciones pueden volverse polvo de estrellas.
La ansiedad ha consumido mi energía y todo me enoja. He perdido momentáneamente la empatía que le pido a los demás. Despiértenme cuando ya pueda hablar.
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