sábado, 8 de febrero de 2014

Sin punto aparte...

Y así como así, pasé de la preocupación a la despreocupación... Son tres letras nada más, ¿cierto?

Aún cuando ya he asumido que esto no va a interesarme porque no lo he vivido (bueno, sí, pero no... yo me entenderé), me viene ese pensamiento de lo egoísta que estoy siendo. Sí, soy masoquista, pero todo en esta vida tiene un límite y la verdad es que, en este caso, no me interesa siquiera llegar al mío... por eso decidí frenar antes este carro de conversaciones que derechamente no llevarían a nada...

Espero que me comprenda en algún minuto... como yo he tenido que comprenderle cada segundo desde que nos conocemos. No es tan ilógica mi puesta en la escena, ¿no? Un poco de reciprocidad, nada más.

Y bien, quizás tampoco le importe, y aunque lo hiciera de todas maneras nunca lo sabré... con esa manía de callarse hasta las cosas más importantes, este punto en nuestras vidas no tiene por qué ser la excepción a su regla.

Así que con esto dejo el episodio atrás, bajo el telón y me desligo de los preparativos para los créditos de la obra... Cada cual otórguele los que crea necesarios a cada quien.

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