Me subo a la micro y tomo asiento, con mis audífonos puestos, como de costumbre, echo una mirada afuera, sólo por rutina pues no hay nada nuevo que ver, nada que no conozca, tomando en cuenta que llevo casi seis años viviendo en el mismo lugar, y hasta ahí no hay nada que sorprenda a quienes van en la misma micro que yo... Bueno, dejando de lado mi apariencia de chica rara.
No es sino hasta que saco el libro de turno que la gente se pone más curiosa sobre mí.
Normalmente, luego de mi vistazo afuera, saco un libro de mi bolso y me concentro en él por el resto del viaje, sin preocuparme más que de vez en cuando por el exterior para no pasarme de largo y acabar más lejos del lugar que debería...
No falla que cada vez que levanto la vista, siento como la persona que está a mi lado se interesa por el libro que llevo en las manos, sea una señora, un señor, algún joven, incluso hasta algún niño o niña... Generalizando, estoy segura que la gran mayoría ha de preguntarse si es que aún no termino mis clases y si es que el libro que porto será parte de mis notas finales...
No.
El hecho es que ya acabé mis clases y simplemente soy una lectora empedernida, de estas románticas a las que el papel les llama más la atención que las nuevas versiones digitales, y que no se avergüenza de sentarse en cualquier lugar de esta ciudad y sacar su libro para despejar y llenar la mente, todo al mismo tiempo...
Hoy por hoy, me acompaña: Mi vida querida de Alice Munro... Sí, el premio novel de literatura de este año... Sinceramente, es una recopilación de cuentos a los que aún no les encuentro el sentido, pero espero hacerlo cuando acabe, que lo más seguro será para finales de esta semana o comienzos de la próxima, todo bajo la atenta mirada de alguien que se preguntará por qué llevo mis ojos pegados a las páginas de tan particular objeto...

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