domingo, 9 de diciembre de 2012

Grietas...

Así es como tropiezas con tu destino en círculos... por un paso que diste sin saber que sería en falso. Y digo en círculos porque aunque no quieras, inevitablemente, todo regresa a ti...

¿Hasta que punto lo que ocurrió es irremediable? ¿Hasta qué punto nos dañamos (me dañaste)? ¿Es posible recuperar la amistad?

Cuánto te quise ni lo imaginas y ya no sé qué camino estamos tomando en este regreso a algo con bases confusas, hasta lo que me digo a mí misma cada día intentando no esperar señales de tu parte es confuso...

Si fui capaz de olvidar el que me hayan roto el corazón, ¿Seré capaz de olvidar que hayas roto nuestro lazo? ¿Seré capaz de verte otra vez como mi amigo entrañable, ese del que tomaba cuidado y el que me hacía sonreír cuando algo me aquejaba, aunque no supiera qué?

No quiero guardar esperanzas... Pero siento que avanzas aún cuando te pongo barreras cada vez mas infranqueables...

La amistad es un jarrón de cristal frágil que tú dejaste pendido en el aire por mucho tiempo... Ahora, presiento, buscas la respuesta de qué paso... Si terminó por aventarse al suelo, rompiendo así su superficie y el silencio de la paz... o si por esas bellas casualidades sigue intacto reposando en un almohadón de plumas, esperando porque alguien lo tomé y lo devuelva al estante de donde nunca debió salir...

No hay comentarios:

Publicar un comentario