El conceder que el resto esté ahí en tus momentos, es tanto una buena opción como una mala... Somos seres complacientes... y eso transforma nuestras vidas (o las de algunas personas) en un guión mal escrito como novela ya vieja... Repasas una y otra vez las mismas escenas gastadas de tanto pudrirte la existencia leyendo tu vida para personificarla al pie de la letra... al pie de la letra de una novela escrita por otro... por otros...
Luego, cuando el guión acabé... ¿Qué harás? ¿Le entregarás tu vida a otro guionista?
No es rebeldía... Pero siento que los personajes deberían poder apoderarse de sí mismos... Dejando que lo que sienten se haga presente, alzando la voz ante la lógica de seguir instrucciones...
Lo que es yo... Instrucciones me faltan, pero no las necesito... con la autonomía de mis sentimientos y emociones me basta y me sobra...

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