martes, 7 de mayo de 2013

X

Tenía el pulso saltado, la cabeza dándome vueltas y la boca reseca...

No, no habíamos hecho nada de lo que pudiéramos arrepentirnos luego, pero no podía creer cómo era capaz de ponerme en ese estado con simplemente hacerme rabiar. Tenía la adrenalina a tal punto que pensaba que si no hubiésemos estado en un lugar público me hubiera abalanzado sobre su cuerpo... a sabiendas de que no me pondría resistencia.

Él quería que lo golpeara, y cada vez que le hacía caso quería simplemente golpearlo aún más, y era idiota, enfermizo, ridículo... curiosamente excitante... podía sentir mi libido subir cada vez que él me acercaba a su torso para frenar mis golpes que él mismo incitaba y su hombría rozaba, no, se acariciaba con mi parte erógena, aún vestidos.

Quería seguir golpeándolo, soltábamos lascivia con cada golpe, con cada mirada, cada vez que me apretaba contra él intentando retenerme con fuerza, demostrándome la potencia de su masculinidad; y al parecer él quería seguir siendo víctima de mis puños que no podían hacerle daño, encontrando su diversión en el hecho de acelerar mi pulso, apresarme en sus brazos como hace tanto no hacía y buscar en mí - quizás - aquello que en otro cuerpo no puede encontrar.

Quisiera decir que me siento culpable por las sensaciones que ÉL me ha hecho sentir...

No, la verdad, es que no...

miércoles, 17 de abril de 2013

Ese momento...

Ese momento en el que te das cuenta que tu gata ya lleva más de dos años contigo y que llevas casi toda tu vida escribiendo. Ese momento en que te das cuenta que tu hermana acaba de cumplir los 17, y que tu hermano va a cumplir los 15 y se siente tan valiente como para enamorarse por primera vez. Ese momento en que te das cuenta de que han pasado más de diez años desde que perdiste tu primer amor, ese al que nunca te le declaraste. Ese momento en que recuerdas que has pasado catorce años estudiando y ya vas en tu decimoquinto año, dándote cuenta que nunca le has fallado a tus sueños. Ese momento en el que te das cuenta que aunque estés sola, no hay motivo en la vida que te haga estar triste. Ese es el mismo momento en que te aclaras la garganta al recordar que la muerte de tu abuelo hace casi trece años atrás aún te afecta y que la de tu abuela hace casi seis tampoco te es indiferente. Ese momento en que te das cuenta que la tristeza perdura con los años, pero no es necesario revivirla cada día. Ese momento en que la vida parece haberte atrapado al vuelo en el camino y sólo ahora haces amago de protestar porque necesitas un descanso.

Ese momento en que te das cuenta que estás a medio camino de llegar a tus veinte y que recién tu vida está empezando...

miércoles, 6 de marzo de 2013

Enfermedad...

'No sé a qué se pueda deber lo tuyo'... 'Lo tuyo' ¿Qué? ¿Acaso esto a pasado a ser un caso patológico? Además, ¿Qué carajos se supone que es 'lo mío'? ¿El estar sola? ¿Mi soltería empedernida? Pues al parecer sí... Eso es 'lo mío'...

Qué hondo caló esa frase de ocho palabras en mí... Sobre todo porque venía de parte de un familiar...
¿Tan mal está que a mi edad no tenga una pareja? Creí que a todos les quedaba muy claro con sólo verme que yo no soy una mujer que guste, sino una que enamora... y no, no es ego de sobra, es realidad, señores...

Me explico: Una mujer que guste, es aquella que entra por los ojos, que te encandila con sólo verla pasar, que te intriga con una mirada... en mi lugar, y a mi favor, puedo decir que soy de las personas que debes conocer para que te llame la atención y que debes apreciar para querer... Sí, soy alguien complicada...

Y bueno, quizás todo se sume que en estos dos años y medio no he vuelto a encontrar a alguien a la altura de mi carácter, alguien a quien este desafío le parezca interesante... quizás deba seguir esperando... y dejar de preocuparme por los intentos de diagnóstico de mis parientes.

viernes, 18 de enero de 2013

Escapar a tiempo...

Aún no sé cómo hice para generar esta especie de botón de auto-salvación dentro de mí... Aún no sé cómo generé esta vía de escape cada vez que siento que mi corazón quiere anteponerse a la razón...

Aún siquiera le he dejado entrar a mi mente, pero siento como poco a poco se abre paso intentando instalarse allí... pero no puedo permitírselo... no puedo porque quizás esas no son sus reales intenciones... y luego quedaría yo, allí, con ilusiones vagas que nunca tuvieron raíces cuando yo ya les buscaba un lugar para que se asentaran...

En este momento es cuando llevo mis manos hacia el botón y doy alerta de arranque... mis pensamientos deben dirigirse a otro lugar, escapando de este voraz enemigo de la cordura... y mis miradas deben alejarse del creador de tanta emoción que no encuentro necesaria porque -creo- no es correspondida...

¿Cuántas veces he hecho esto ya? Dos, tres quizás... Pero es que no puedo hacer otra cosa que huir... no puedo dejar mi corazón expuesto a un nuevo daño, no puedo darme ese lujo porque me lo destrozarían al pobre... ¿Podría mi corazón soportar otra desilusión? ¿Podría soportarla yo?

lunes, 17 de diciembre de 2012

Escena...

Una escena... Esa escena... Dos personas se abrazan, mientras actúan algo que realmente les es ajeno... Ellos son actores interpretando a dos personajes quizás muy diferentes a ellos y ese abrazo fue todo lo que necesité para que mi corazón se removiera dentro de mi pecho...

Fue esa simple imagen frente a mis ojos la que me trajo un recuerdo que creía enterrado en el fondo de mis pensamientos... La sensación del querer a alguien y sentir como un fuego que no quema recorrer toda tu piel al más mínimo roce... Esas fuertes e inimaginables ganas de tener a esa persona entre tus brazos y que esa persona te contenga del mismo modo... Sentir su olor impregnando tu cuerpo y colándose poderosamente por tu nariz... Esa sensación de que esa persona te complementa, sin decir nada... La bella sensación de que cada momento así, es único e irrepetible...

Luego de eso, de esa imagen, fue que me di cuenta de que extraño esas emociones...

Por ahora, sólo tengo la sensación de que estoy sola... Por ahora... Nunca se sabe cuando los acontecimientos dan vuelcos inesperados... Nunca se sabe cuando el destino me quiera demostrar que yo también puedo disfrutar de aquella leyenda que cada ciertas lunas se hace realidad... Esa leyenda llamada Amor...