sábado, 8 de febrero de 2014

Sin punto aparte...

Y así como así, pasé de la preocupación a la despreocupación... Son tres letras nada más, ¿cierto?

Aún cuando ya he asumido que esto no va a interesarme porque no lo he vivido (bueno, sí, pero no... yo me entenderé), me viene ese pensamiento de lo egoísta que estoy siendo. Sí, soy masoquista, pero todo en esta vida tiene un límite y la verdad es que, en este caso, no me interesa siquiera llegar al mío... por eso decidí frenar antes este carro de conversaciones que derechamente no llevarían a nada...

Espero que me comprenda en algún minuto... como yo he tenido que comprenderle cada segundo desde que nos conocemos. No es tan ilógica mi puesta en la escena, ¿no? Un poco de reciprocidad, nada más.

Y bien, quizás tampoco le importe, y aunque lo hiciera de todas maneras nunca lo sabré... con esa manía de callarse hasta las cosas más importantes, este punto en nuestras vidas no tiene por qué ser la excepción a su regla.

Así que con esto dejo el episodio atrás, bajo el telón y me desligo de los preparativos para los créditos de la obra... Cada cual otórguele los que crea necesarios a cada quien.

lunes, 30 de diciembre de 2013

(Des)Conocimiento...

Y ahora tengo que obligarme a reprimir esta sensación que no conocía sino hasta hace una semana... Una semana exacta...

Mi ritmo cardíaco se acelera como estoy segura no había hecho desde que nací, porque irrelevante o no, nací con una arritmia cardíaca; mis manos tiemblan como si hiciera un frío que no he conocido ni en los peores inviernos, y mis dientes castañetean como intentando seguir ese compás descoordinado...

Mi cuerpo tiembla y un escalofrío me recorre entera. No, no baja sólo por mi espalda, sino que toma desde el primero de mis cabellos hasta la punta de mis pies y me da miedo. Mi respiración se agita de vez en cuando también...

Intento calmarme y convencerme de que las cosas podrían ser peor... pero no me convenzo, soy pésima en ello. Y sigo temblando...

Realmente no tengo miedo, siquiera podría describir la sensación que me posee en esos momentos de desesperación en que mi cuerpo parece tener vida propia y no sabe a dónde ir...

Nunca había sufrido una crisis de pánico, siquiera cuando mi padre estuvo en el hospital, demasiado grave como para que dijeran que un accidente como ese no lo cuenta dos veces... Pero ahora sí las sufro... y es una estupidez... o de eso debería convencerme, pero no puedo.

Soy otra vez yo, soy otra vez la culpable... y aún así no puedo hallar una solución... Porque simplemente no la hay... Porque no es problema sino más bien una encrucijada extraña y retorcida... ¿Cómo rayos es que sé exactamente cómo joderme la existencia en un abrir y cerrar de ojos? 

Cuando pienso que todo está en calma y que mi vida no puede ser más jodidamente aburrida, siempre sé cómo traer a mí algo que me desencaje... Soy una masoquista, al parecer...

miércoles, 18 de diciembre de 2013

Placer...

Me subo a la micro y tomo asiento, con mis audífonos puestos, como de costumbre, echo una mirada afuera, sólo por rutina pues no hay nada nuevo que ver, nada que no conozca, tomando en cuenta que llevo casi seis años viviendo en el mismo lugar, y hasta ahí no hay nada que sorprenda a quienes van en la misma micro que yo... Bueno, dejando de lado mi apariencia de chica rara.

No es sino hasta que saco el libro de turno que la gente se pone más curiosa sobre mí.

Normalmente, luego de mi vistazo afuera, saco un libro de mi bolso y me concentro en él por el resto del viaje, sin preocuparme más que de vez en cuando por el exterior para no pasarme de largo y acabar más lejos del lugar que debería...

No falla que cada vez que levanto la vista, siento como la persona que está a mi lado se interesa por el libro que llevo en las manos, sea una señora, un señor, algún joven, incluso hasta algún niño o niña... Generalizando, estoy segura que la gran mayoría ha de preguntarse si es que aún no termino mis clases y si es que el libro que porto será parte de mis notas finales...

No.

El hecho es que ya acabé mis clases y simplemente soy una lectora empedernida, de estas románticas a las que el papel les llama más la atención que las nuevas versiones digitales, y que no se avergüenza de sentarse en cualquier lugar de esta ciudad y sacar su libro para despejar y llenar la mente, todo al mismo tiempo...

Hoy por hoy, me acompaña: Mi vida querida de Alice Munro... Sí, el premio novel de literatura de este año... Sinceramente, es una recopilación de cuentos a los que aún no les encuentro el sentido, pero espero hacerlo cuando acabe, que lo más seguro será para finales de esta semana o comienzos de la próxima, todo bajo la atenta mirada de alguien que se preguntará por qué llevo mis ojos pegados a las páginas de tan particular objeto...

domingo, 10 de noviembre de 2013

Sueño...

Anteayer volví a pensar en ese sueño que vino a mí hace poco más de semana y media atrás... En él, alguien intentaba suicidarse y como consecuencia de ello, yo iba a morir también... pero la muerte se retrasaba y cuando me cansé de esperar, desperté...

Cuando volví a la conciencia y al presente no sentí miedo como, quizás, una persona normal lo hubiera hecho, por el contrario, me sentía tranquila, demasiado tranquila y había intentado dejar el sueño junto a todos los demás que por alguna extraña razón puedo recordar...

Pero luego vino a mí el recuerdo de aquellos sueños que me han traído mensajes en el pasado... ¿Qué si éste fuera uno de ellos? ¿Qué si quisiera decirme algo?

No creo que vaya a morir, ningún sueño me ha dicho literalmente lo que ha de pasar, pero me da pistas -que rara vez entiendo -... Quizás algo muera dentro de mí, un sentimiento, una emoción... algo de ambos... quién sabe...

De lo que sí puedo estar segura es que algo cambiará... Quizás no ahora, quizás no en un mes o un año, pero ciertamente lo hará...

jueves, 3 de octubre de 2013

Amistades Perdidas...

Y yo, que me creía casi recuperada de esta mala racha de sentimientos devastadores y nada sanos, vengo aquí a darme de nuevo contra la pared...

Ya no quiero llorar más, no quiero que el pecho me arda de esta forma inconsolable en la que ha encontrado un hobby, porque, al menos para mí, no es entretenido... 

Creer en amistades, que quizás nunca fueron falsas, pero tampoco fueron lo suficientemente fuertes como para hacer de mí una necesidad... así como yo hacía de ellos...

No quiero decir que es injusto, porque la palabra ya se ha usado tantas veces que ha perdido su significado, pero no es menos que doloroso sentirme desplazada de una manera tan fácil...

Los amigos nunca están seguros, y al menos la vida me ha demostrado que en comparación con el amor, es más difícil mantener una amistad... ¿A quién mierda se le ocurrió decir que no era así?

Quizás sólo estoy dolida... quizás, sólo quizás... pero, ¿quién no lo estaría cuando las penas vienen una tras otra sin darte un descanso siquiera?

Vida 2 - Francisca 0