domingo, 22 de junio de 2014

Rara...

La última idea: teñir mi pelo
frontal de verde
Tiempo atrás, luego de haber terminado una larga lista de meses con sentimientos que parecían sacados de una película psycho, volví a ser yo misma... y volví a gustarme a mí misma que es una de las cosas más importantes para mí... No por egolatría sino por dignidad... O algo así...

Normalmente soy de las personas que cree que un chico no se detendrá a verla por segunda vez... o no al menos porque le atrajera algo de mí sino por lo chiflada que puedo parecer... Bueno, quizás chiflada sea algo extremo como para mí misma, pero se pueden usar, a modo de eufemismos, palabras como: estrambótica, ecléctica, peculiar "and so on and so forth", como dice mi profe...

Dicen los adultos (aquel grupo de personas del cual en mis veinte años -casi veintiuno -aún me niego a ser parte) que una chica de mi edad no debería ser así, que nunca conseguiré un chico, que así como voy quedaré sola en una casa llena de gatos... lo cual he de decir a mí  no me molestaría la verdad... pero no es el punto... 

¿Quién dijo que tenía que ser así o asá para gustarle a alguien? Creo que nadie se ha puesto a pensar en eso, o quizás si lo hacen, pero las enseñanzas de la sociedad (léase con "o" o con "u" a gusto del lector. Yo lo escribí con "o" sólo por convencionalismo) parecen lo suficientemente arraigadas en las cabezas ajenas como para no preocuparse por algo menos superficial...

Sí, el que esté sola, tenga una gata a la que amo con la vida, mis pasatiempos se vayan entre leer, escribir, ver películas/series y saber más sobre mis artistas favoritos no ayuda mucho a que la gente cambie su forma de pensar en mi persona... pero déjenme decirles: jamás en la vida me escucharán decir que soy yo quien se equivoca porque ser libre jamás ha sido un error...

Y ser loca... bueno, eso ya depende del punto de vista...

jueves, 6 de marzo de 2014

Soledad... Una vez más...


A ratos pasa por mi cabeza que la culpa es mía, que no mucho de lo que siento es real y que lo que realmente sucede es que estoy muy sensible en el último tiempo... Pero, ¿a qué seguir echándome la culpa?


Me siento sola, y no es de sensible... Se puede notar cuando ya mis palabras son siempre contestadas de mala gana, cuando siento esa frialdad y esa falta de afecto... y en el dolor que me produce el reconocerlo al teclearlo... Cuando veo que no produzco cariño en las personas que viven conmigo y que pareciera ser que la única manera en la que pueden quererme es cuando hago algo para su beneficio... ¿Puede ser eso simple sensibilidad de mi parte?

Duele ser la que se aparta y que luego se den con el derecho de criticártelo... Duele que ellos no se hayan dado cuenta de cuánto me esmeré por ganarme su cariño, aún cuando la sociedad dice que eso no se gana porque es concedido desde el nacimiento. Duele que mis lágrimas caigan y ellos sigan sin darse cuenta... o sigan haciendo como si nada...

Desde que era pequeña siempre sentí que no pertenecía a ningún lado... Nada ha cambiado mucho desde aquel entonces...

sábado, 8 de febrero de 2014

Sin punto aparte...

Y así como así, pasé de la preocupación a la despreocupación... Son tres letras nada más, ¿cierto?

Aún cuando ya he asumido que esto no va a interesarme porque no lo he vivido (bueno, sí, pero no... yo me entenderé), me viene ese pensamiento de lo egoísta que estoy siendo. Sí, soy masoquista, pero todo en esta vida tiene un límite y la verdad es que, en este caso, no me interesa siquiera llegar al mío... por eso decidí frenar antes este carro de conversaciones que derechamente no llevarían a nada...

Espero que me comprenda en algún minuto... como yo he tenido que comprenderle cada segundo desde que nos conocemos. No es tan ilógica mi puesta en la escena, ¿no? Un poco de reciprocidad, nada más.

Y bien, quizás tampoco le importe, y aunque lo hiciera de todas maneras nunca lo sabré... con esa manía de callarse hasta las cosas más importantes, este punto en nuestras vidas no tiene por qué ser la excepción a su regla.

Así que con esto dejo el episodio atrás, bajo el telón y me desligo de los preparativos para los créditos de la obra... Cada cual otórguele los que crea necesarios a cada quien.

lunes, 30 de diciembre de 2013

(Des)Conocimiento...

Y ahora tengo que obligarme a reprimir esta sensación que no conocía sino hasta hace una semana... Una semana exacta...

Mi ritmo cardíaco se acelera como estoy segura no había hecho desde que nací, porque irrelevante o no, nací con una arritmia cardíaca; mis manos tiemblan como si hiciera un frío que no he conocido ni en los peores inviernos, y mis dientes castañetean como intentando seguir ese compás descoordinado...

Mi cuerpo tiembla y un escalofrío me recorre entera. No, no baja sólo por mi espalda, sino que toma desde el primero de mis cabellos hasta la punta de mis pies y me da miedo. Mi respiración se agita de vez en cuando también...

Intento calmarme y convencerme de que las cosas podrían ser peor... pero no me convenzo, soy pésima en ello. Y sigo temblando...

Realmente no tengo miedo, siquiera podría describir la sensación que me posee en esos momentos de desesperación en que mi cuerpo parece tener vida propia y no sabe a dónde ir...

Nunca había sufrido una crisis de pánico, siquiera cuando mi padre estuvo en el hospital, demasiado grave como para que dijeran que un accidente como ese no lo cuenta dos veces... Pero ahora sí las sufro... y es una estupidez... o de eso debería convencerme, pero no puedo.

Soy otra vez yo, soy otra vez la culpable... y aún así no puedo hallar una solución... Porque simplemente no la hay... Porque no es problema sino más bien una encrucijada extraña y retorcida... ¿Cómo rayos es que sé exactamente cómo joderme la existencia en un abrir y cerrar de ojos? 

Cuando pienso que todo está en calma y que mi vida no puede ser más jodidamente aburrida, siempre sé cómo traer a mí algo que me desencaje... Soy una masoquista, al parecer...

miércoles, 18 de diciembre de 2013

Placer...

Me subo a la micro y tomo asiento, con mis audífonos puestos, como de costumbre, echo una mirada afuera, sólo por rutina pues no hay nada nuevo que ver, nada que no conozca, tomando en cuenta que llevo casi seis años viviendo en el mismo lugar, y hasta ahí no hay nada que sorprenda a quienes van en la misma micro que yo... Bueno, dejando de lado mi apariencia de chica rara.

No es sino hasta que saco el libro de turno que la gente se pone más curiosa sobre mí.

Normalmente, luego de mi vistazo afuera, saco un libro de mi bolso y me concentro en él por el resto del viaje, sin preocuparme más que de vez en cuando por el exterior para no pasarme de largo y acabar más lejos del lugar que debería...

No falla que cada vez que levanto la vista, siento como la persona que está a mi lado se interesa por el libro que llevo en las manos, sea una señora, un señor, algún joven, incluso hasta algún niño o niña... Generalizando, estoy segura que la gran mayoría ha de preguntarse si es que aún no termino mis clases y si es que el libro que porto será parte de mis notas finales...

No.

El hecho es que ya acabé mis clases y simplemente soy una lectora empedernida, de estas románticas a las que el papel les llama más la atención que las nuevas versiones digitales, y que no se avergüenza de sentarse en cualquier lugar de esta ciudad y sacar su libro para despejar y llenar la mente, todo al mismo tiempo...

Hoy por hoy, me acompaña: Mi vida querida de Alice Munro... Sí, el premio novel de literatura de este año... Sinceramente, es una recopilación de cuentos a los que aún no les encuentro el sentido, pero espero hacerlo cuando acabe, que lo más seguro será para finales de esta semana o comienzos de la próxima, todo bajo la atenta mirada de alguien que se preguntará por qué llevo mis ojos pegados a las páginas de tan particular objeto...